La realidad no se encuentra en una esquina ni en algún otro lugar de la mente. 

Tampoco se encuentra en otro momento, ni siquiera en eso que llamamos «ahora», 

ni en una comprensión futura.


Puede pasar inadvertida mientras la mente permanece ocupada con sus propios contenidos. Pero esto no significa que la mente tenga que quedarse quieta ni que deban 

desaparecer todos los pensamientos.


Los pensamientos no son un obstáculo real. Lo parecen cuando creemos en ellos

y los tomamos como algo personal, como si expresaran lo que somos.


Decimos que el pensamiento intenta acercarse a la realidad, aunque tampoco esto sea 

del todo cierto: los pensamientos no saben nada, ni siquiera de sí mismos. 

Solo pueden moverse dentro de lo ya conocido: ideas, recuerdos e interpretaciones, 

sin saber qué son.


Sin embargo, todo ello aparece como «mío» y parece decirte quién eres, incluso qué eres. 

¿No es así?


Todo ello puede producir una impresión de sentido, pero no es la vida misma.


Con el pensamiento nunca se alcanza la realidad. No porque esta se encuentre lejos, 

sino porque mediante el pensamiento no puedes llegar a ti mismo.


Porque, en verdad, tú eres la realidad.



La realidad no se encuentra en una esquina ni en algún otro lugar de la mente. 

Tampoco se encuentra en otro momento, ni siquiera en eso que llamamos «ahora», 

ni en una comprensión futura.


Puede pasar inadvertida mientras la mente permanece ocupada con sus propios contenidos. Pero esto no significa que la mente tenga que quedarse quieta ni que deban 

desaparecer todos los pensamientos.


Los pensamientos no son un obstáculo real. Lo parecen cuando creemos en ellos

y los tomamos como algo personal, como si expresaran lo que somos.


Decimos que el pensamiento intenta acercarse a la realidad, aunque tampoco esto sea 

del todo cierto: los pensamientos no saben nada, ni siquiera de sí mismos. 

Solo pueden moverse dentro de lo ya conocido: ideas, recuerdos e interpretaciones, 

sin saber qué son.


Sin embargo, todo ello aparece como «mío» y parece decirte quién eres, incluso qué eres. 

¿No es así?


Todo ello puede producir una impresión de sentido, pero no es la vida misma.


Con el pensamiento nunca se alcanza la realidad. No porque esta se encuentre lejos, 

sino porque mediante el pensamiento no puedes llegar a ti mismo.


Porque, en verdad, tú eres la realidad.